Que la paz, la misericordia y las bendiciones de Dios sean con ustedes. El mensaje llegó sano y salvo, pero les aconsejo que, si aceptan el consejo del Corán, la palabra de Dios, sepan que la palabra de Dios no se compra ni se vende. Sin embargo, han hecho lo que pudieron. Les pido que animen a estos niños hispanohablantes a aprender lo que se encuentra en el Libro de Dios por un precio módico. Su recompensa ante Dios es mucho mayor. Nadie sabe cuál será la razón de su entrada al Paraíso, si serán sus oraciones o sus obras. Deben animar a los niños a abrazar el Islam.